Caribe Colombia Sudamérica

Una noche en la selva (nudo)

Escrito por proyectoviajar

La semana entera que pasamos en Tayrona fue lo más parecido a la teoría del Paraíso en el cielo, bueno, el cielo mochilero en realidad, pero el cielo al fin. Nos levantábamos muy temprano, desayunábamos leche instantánea con cacao, cereales y banana, sobre una mesita muy pituca elaborada con troncos sueltos que Nacho encontró. Acampamos en Arrecifes, desde donde casi todos los días caminábamos hasta El Cabo, nuestra playa favorita, y nos la pasábamos tirados sobre la hamaca, jugando cartas, escribiendo o chapoteando en el agua. En la introducción te contamos esto con más detalles.

TAYRO_100815_0460Un día, las pieles bronceadas pedían un descanso del rayo del sol y las piernas perdían ritmo de tanto tiempo acostados. Sentados en la arena, descansando del descanso, las rodillas pedían crujir. El cuerpo entero se animaba si pensaba en aventura. Y los pies se habían aburrido ya, de los mismos pasos todos los días.

TayroRet_31Buscando alternativas, acudimos al folleto del Parque y divisamos un objetivo: el sagrado “Pueblito”.

Senderismo + Arqueología = Aventura

Es un lugar plagado de mitos y leyendas sobre antiguas comunidades que habitaron la Sierra Nevada de Santa Marta, donde encontraron vestigios de su arquitectura. Decidimos ir al día siguiente, bien temprano, ya que llevaba unas horas el recorrido completo.

TayroRet_519 am. Primero teníamos que llegar hasta “El Cabo” y de ahí ascender al cerro. Habíamos cargado dos botellas de agua, comida para el mediodía, la cámara y la hamaca paraguaya que usaríamos de manta playera más tarde.
10 am. El sendero comenzó muy relajado, sin pendiente, sobre un simpático camino de tierra rodeado de exuberante vegetación e insectos llamativos. Ibamos oliendo perfumes cambiantes y oyendo a los monos saltar de palmera en palmera. Estábamos rodeados de árboles gigantes, lianas colgantes y arbustos.

TayroRet_1211 am. Percibimos el ascenso inminente. Comenzaron siendo pequeñas rocas aisladas, para crecer y convertirse en huevos de dinosaurio. Levantábamos las piernas cuales atletas olímpicos y alargábamos los brazos como el Sr. Fantástico.

TayroRet_1112 am. Estábamos a la mitad del cerro, agotados por el intenso calor, sedientos y con poca energía. Dudamos seguir.
_Ya fue sino, volvemos_ no muy convencidos.
_La idea era llegar al Pueblito y ya estamos acá, no debe faltar mucho.
Seguíamos los esporádicos y pequeños carteles que emergían entre las rocas y los árboles.
13 pm. El cansancio se convirtió en desafío y ya sentíamos la mística del lugar. De a ratos, se habría entre los árboles una ventana que desembocaba en vistas increíbles de la selva caribeña. Sin embargo, el ascenso era empinado, bruto y engañoso por momentos.
_Ya les falta poco!_ nos alentó una exploradora que venía de bajada.
13.30 pm. Con la lengua afuera, una cuota de incredulidad en el espíritu y el orgullo bien en alto, llegamos. Sin titubear nos tiramos a la sombra de un árbol, nos hidratamos y almorzamos nuestra ensalada de tomate, huevo y arvejas.

TayroParte2new_3Una nena vestida de blanco de pies a cabeza, nos observaba desde su choza hecha de madera y paja. Los habitantes del Pueblito siguen viviendo de manera muy rudimentaria, no tienen gas, luz, agua o cloacas. Se nutren de la naturaleza, toman agua del arroyo y siembran maíz. Usan fuego para cocinar y se visten con telas claras, simples y cómodas.
Sugestión aparte, creo que todo en ese lugar tenía un toque especial. Las fotos que tomamos ahí no son como ninguna otra foto y el aire que se respiraba era más denso, como una neblina ligera. Una luz muy particular, como de atardecer, suavizaba las piedras y hacía brillar las florcitas en el suelo.

TayroParte214 pm. Alex, un colombiano muy amigable, nos recomendó usar una bajada alternativa, de tierra, lisa, sin rocas, más rápida y segura.
14.30 pm. Decidimos iniciar el descenso. Debíamos buscar el cartel que decía Playa Brava y bajar por ese sendero, según las instrucciones. Una vez en la playa, habría un camino interno hasta la playa del Cabo.

TayroParte2_115 pm. La bajada era empinada, tenía sus riscos y cornisas, pero era lisa como un tobogán, sin rocas gigantes que trepar. Nos agarrábamos de lianas y árboles del costado del camino para bajar mas despacio.

TayroRet_5715.30 pm. Nos sentíamos en Expedición Salvaje, el sonido de los animales se hacía cada vez más fuerte. Ojos curiosos nos observaban, éramos carne fresca en plena selva tropical.
16 pm. Divisamos el Caribe y el sendero finalizó en pendiente casi sobre la orilla.

TayroRet_58Miramos alrededor y no vimos salida. Preguntamos a un lugareño que trabajaba en la playa y nos confirmó:
_Esta no era la bajada. Tenían que tomar la que decía Cabo San Juan Not Exit.
Habíamos visto esa señal pero la pasamos por alto. Las instrucciones de Alex habían sido claras: a Playa Brava y de ahí siguen por la playa.
_Apúrense, a buen ritmo en 1.30 hs. están arriba de nuevo y a unos metros está el otro cartel.
Había sido una broma? Habíamos entendido mal? No podíamos creerlo.
16.30 pm. No teníamos tiempo que perder. Iniciamos la travesía sin hablarnos. Sentíamos la ira de Tarzan correr por las venas.
A cada paso, nos fuimos calmando, pero la subida era matadora. Los monos estaban eufóricos, haciendo sonidos que no conocíamos. Escuchamos un chancho-jabalí merodeando muy cerca, de pronto teníamos más fuerza para subir. Los colores en la selva se fueron desaturando hacia el negro. Con el oxígeno al 30%, subimos esa loma maldita, empinada, resbaladiza y desgastante.

TayroRet_1018 pm. Nacho retomó el frente, urgente. Aliviados de estar arriba pero apurados porque sabíamos que era la última luz del día, avanzamos en busca del bendito cartel. El camino desembocó en un arroyo. Un arroyo que nunca habíamos cruzado.
_Retrocedamos. Tiene que estar por acá nomás.
_Por acá anduvimos? Esto yo lo vi en un momento…
La selva estaba jugando a la escondida con nosotros. No encontrábamos los caminos, los atajos, los carteles, los árboles que habíamos visto.
_Mar vos te acordás de haber visto estas ramas caídas?
_Mmmm, no. Creo que no. No sé… Es todo tan parecido.
_No puede ser, estábamos ahí no más, tenemos que volver atrás.
_Si, pero por donde es eso?
La mente nos estaba jugando una mala pasada. Nos habíamos convencido de que era tan simple y ahora, todo era tan confuso. La oscuridad seguía aplastando los verdes y pronto la noche cubriría la selva. No podíamos quebrarnos, enloquecer o tener un ataque de pánico, debíamos pensar. Pero ya era tarde, los caminos se cruzaban unos con otros, mareándonos, mezclando el norte con el sur, y el este con el oeste.
18.30 pm. Estábamos arriba de un cerro, cerca de un pueblo místico, del que habíamos oído mil historias espeluznantes, en medio de la selva tropical. Habíamos gritado y nadie nos había escuchado, estábamos solos. Bueno, no tan solos… sentíamos las miradas observadores y amenazantes de animales salvajes, midiendo nuestros movimientos y esperando un paso en falso.
18.45 pm. Estábamos perdidos y el instinto estaba en jaque. La afirmación más aterradora que sentí en mi vida, estar total y ciegamente desorientada, caminando en círculos, sin poder reconocer nada. Jamás olvidaremos el conjunto de sensaciones apabullantes que vivimos en esos minutos: incredulidad, miedo, desesperación, impotencia, torpeza, ansiedad y adrenalina. Todos los sentidos se agudizaron, éramos nosotros y la naturaleza. Parecía una película, pero nadie la estaba filmando. Intentamos divisar el Pueblito desde un punto más alto, pero las piernas se enterraban entre hojas, ramas y cuevas de serpientes y tarántulas.
No necesitábamos un accidente para darnos cuenta de que seguir intentando era en vano. La noche había llegado y no distinguíamos nada.
19 pm. Como un susurro en nuestras mentes, apareció la idea. Era la única salida y la decisión fue unánime: _Tenemos que pasar la noche acá.


Cómo resolverán Mar y Nacho esta situación inédita?…
Este relato es la 2da. parte de una historia contada en 3 pasos: introducción, nudo y desenlace. Ni bien publiquemos la última parte la subiremos a nuestra FanPage de Facebook, así que no dejes de seguirnos. Si te gustó la historia podés compartirla con los botones de acá abajo, para que el espíritu viajero se siga desparramando por las redes. Si tenés preguntas o sugerencias, escribilas acá abajo en los comentarios! Buenos viajes!

Deja un comentario