El sueño del pibe: un bar en la playa.

Escrito por Mar

Quien no lo pensó alguna vez? Miraste el mapamundi, buscaste una islita o quizás un lugar no tan lejano, mas bien brasileño, mas latino, o las Islas Marianas, Mallorca, las clásicas Canarias o una traslúcida isla caribeña… No me digas que no se te ocurrió, cuando estabas matado de trabajar en la oficina, ese sueño-escapatoria, y dijiste para tus adentros: «En cualquier momento, largo todo y me pongo un bar en la playa». Los más atrevidos hasta largaron la bomba en un cumpleaños o reunión de compañeros de trabajo: «Yo, el año que viene, me voy a Brasil, me dijeron que te ponés un chiringo playero y vivis re tranquilo». Dale, decime la verdad, no te hubiese encantado cumplir con ese deseo interior de volar a algún rincón bañado en olas de arena blanca y establecerte por un tiempo al menos, unos meses, vendiendo #caipirinhaswaffleslicuados y otras cosas ricas que se comen casi con exclusividad en la playa?
Bueno, nosotros lo hicimos. 🙂 Bueno, ellos… y yo los ayudo y como waffles 🙂
Con algunas particularidades que te paso a contar… resulta que Nacho y mi hermano Marcos, hace unos 3 años ya, decidieron unir fuerzas emprendedoras y se aparecieron con una propuesta muy tentadora. Encontraron la posibilidad de alquilar un bar en la playa, y cumplir el sueño del pibe. Estos pibes de treinta y pico la están haciendo desde entonces: por 4 veranos consecutivos y cambiando una vez de point (a un balneario mejor), alimentan a cientos de turistas y locales, durante la temporada veraniega marplatense. Si, Mardel, la Feliz, la que se encarga de trasmutar felicidad a cada uno que la visite, al menos 15 días al año. Sean de Córdoba o Buenos Aires, extranjeros y del Sur, todos aman Mardel.
Entonces un 50% de la pregunta: Qué hacen mientras no viajan? está respondida acá, de Diciembre a Marzo (a veces un poquito más también), los chicos abren los negocios, ya que a partir de esta temporada (2014/15) se incorpora un nuevo local a la empresa gastronómica playera, siendo 2 los points alimenticios: un chiringo y un restó. Ambos, dentro del mismo balneario mogotense. Y yo, como expliqué mas arriba, colaboro atendiendo el Chiringo y me lleno de waffles y licuados que sé no podré comer mientras viajemos. 🙂 Son muchos los waffles que pueden comerse en 3 meses de temporada, y tantas las variedades de rellenos que no te cansás. Además intercalás con licuaditos y alguna que otra caipirinha y por qué no hamburguesa completa con fritas. En fín, recuperamos calorías quemadas durante los viajes.
Durante esos meses, compartimos este sueño del pibe que puede cumplirse gracias a mucho esfuerzo (tanto a veces que quedamos molidos), pero no nos quejamos, seguimos laburando ya que por otro lado nos divierte. Y claro, alimenta otros proyectos que tenemos.

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